Ninguna ley española dice que debas devolver el piso impecable. Muchos contratos sí. Y entre una cosa y otra hay una factura de 250 euros, un propietario con linterna y tu fianza. Respuestas cortas a lo que la gente pregunta de verdad la última semana del contrato.
No. La obligación es devolver la vivienda en el estado en que la recibiste, salvo el desgaste normal: artículo 1561 del Código Civil. Nadie puede obligarte a usar una empresa concreta, y una cláusula que nombra la empresa del primo del propietario no es exigible como obligación de pagarle a esa empresa. Lo que sí puede hacer el contrato es fijar un estándar: «en el mismo estado de limpieza que en la entrega», normalmente con el inventario como referencia.
Las empresas presupuestan por tamaño, no por horas, y el abanico es amplio. Los rangos publicados en 2026 van de 120 a 400 euros para un piso normal; un estudio o una habitación suele ser 100–200, dos habitaciones 190–260, tres habitaciones 250–320, y un piso grande amueblado con terraza pasa de 350. La limpieza por horas es de 20 a 30 euros por persona, y una limpieza a fondo de 90 m² lleva dos personas casi un día entero.
Ojo con los extras. Terrazas, persianas, el interior del horno y la nevera, el interior de armarios, limpieza de colchones al vapor, cristales del balcón y pelo de mascotas suelen cobrarse aparte. Un presupuesto de 180 euros se convierte en 280 cuando la lista crece, y en una villa la lista siempre crece.
Aquí se mezclan dos cosas distintas, y importa.
No se trata de un brillo de hotel. Se trata de que la siguiente persona pueda entrar sin limpiar antes. En la práctica:
La fianza no es una propina ni un fondo de reparaciones. Los descuentos deben venir con recibo o factura con el CIF de la empresa, y la cantidad tiene que ser proporcional. Diez años de pintura y una factura de 400 euros no cuadran; un agujero en la puerta y 60 euros, sí. Si el propietario no puede aportar papel, dilo por escrito, con educación, y pide el saldo dentro del mes legal. En Cataluña la fianza está en INCASÒL, lo que es una palanca útil: la devolución queda documentada.
Normalmente sí, y para un piso normal en buen estado, un día de trabajo y 40 euros de productos ganan a una factura de 250. Dos casos en los que no: una villa con piscina, terraza y doce ventanas antes de una entrega de verano, y un piso donde el propietario ya ha decidido descontar algo. En el segundo, una factura profesional con fotos y fecha es una prueba que no improvisas a las 23:00 la noche anterior.
Sabemos qué salidas acaban en discusión y qué propietarios aceptan una entrega con fotos. Pregúntanos antes de reservar la furgoneta.
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